EL CINE LO DIJO PRIMERO: EPIDEMIA

Films, virus, conspiraciones... ¿el huevo o la gallina?

Conspiración porcina (0)

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AUTOR: MANUEL MONTERO

FUENTE: EL CORREO DIGITAL /30.04.09

Con las primeras noticias de la gripe porcina han brotado las teorías conspirativas. La idea de que cualquier suceso relevante se debe a alguna maquinación de los de siempre, siniestra y oculta, está bien asentada. Sea el 11-S, el 11-M, el asesinato de Kennedy, la muerte de Juan Pablo I: tales explicaciones se difunden con cierto éxito, a veces respaldadas por los medios de comunicación serios, no digamos por los amarillistas. Las conspiraciones se convierten en cuestión de fe, imposible de erradicar entre sus creyentes.
En el caso de la gripe porcina llama la atención la rapidez con que han surgido. Las interpretaciones conspirativas preceden ya a las versiones oficiales, que llegan tarde, mal y con la sospecha previa de manipulación. También sorprende la variedad de teorías conspirativas difundidas en pocos días. Se impondrán dos o tres versiones, pero de momento la creatividad resulta feraz.
Hay teorías para todos los gustos, incentivadas por la desconfianza mexicana hacia el poder. Una corriente sostiene que la noticia es una mentira del Gobierno, o una exageración, para distraer a la población de la crisis o colar alguna medida impopular. Unas decenas de muertos, menos que los de la delincuencia común, en un país de más de cien millones es irrelevante, viene a decir. Un grupo eleva tal comportamiento gubernamental a categoría. La 'gran burguesía dominante' recurre de forma sistemática a noticias de virus y enfermedades contagiosas, dice. ¿Por qué lo hace? Para alarmar y gracias al miedo y la histeria colectiva incrementar su control de la sociedad, que no proteste ante decisiones draconianas.
Estas teorías conspirativas niegan la epidemia, pero son más las que la magnifican -para algunos la mortandad será enorme, quizás el 90%- y, sobre todo, las que señalan responsables. Tuvo éxito al principio la idea de que la epidemia era cosa del cartel de Sinaloa, que habría creado el virus en sus laboratorios, para vengarse del Gobierno y distraer la atención. Hasta se propone la conexión científica que le permitiría hacerlo -el padre de un jefe del narco habría estado en Bagdad hace veinte años colaborando en la guerra bacteriológica-. Para otros, la gripe porcina procede de los cerdos que en California comen soja transgénica. Y hay quienes aseguran que el origen de la epidemia es Al Qaida. O que la induce Rumsfeld, por sus negocios farmacéuticos -le atribuyen la patente de la única vacuna que existe-.
La estancia de Obama días antes de que se conociese la epidemia -estuvo con un arqueólogo que murió unos días después- desata versiones encontradas. Unos creen que la epidemia es una conspiración del Ku Klux Klan, que habrían creado el virus para contagiar a Obama en su visita a México y que palmase -un método asesino complicado-. Para otros, hay una conspiración gringa y el propio Obama, previamente vacunado, difundió adrede la enfermedad, saludando por doquier. O bien llegó a México para reunirse con Calderón y entre los dos poner en marcha la difusión de la noticia o del virus. Lo hacen por cuestiones electorales, para tapar la crisis financiera o relanzar la industria farmacéutica. Según algunos, el presidente de México y sus compinches ya han salido del país, para librarse de la que viene.
Versiones tan pintorescas se demuestran con datos concretos, ciertos o no, concatenados de forma impresionista, así como con apreciaciones del tipo 'son muchas casualidades', 'demasiadas coincidencias', '¿a quién beneficia la epidemia?', '¿por qué no nos cuentan la verdad?'. Así, en la reunión del G-20 prepararon todo este tinglado y medidas desagradables que todavía ignoramos. ¿No se reunieron unos días antes los jefes de los bancos nacionales, la OTAN, los responsables económicos del G-7 y el club de Bilderberg? Cuántas coincidencias. ¿Qué nos quieren ocultar?
Otras teorías, a las que no se les ve mucho futuro, atribuyen la gripe a genetistas extraterrestres o a ángeles caídos, que nos quieren dar un escarmiento. Han empezado por México porque allí son comprensivos con el narcotráfico y la corrupción, aunque los demás no debemos confiarnos, pues también les disgusta la gula y la lujuria. Otros sostienen (por lo del arqueólogo) que es un virus salido de una momia de cerdo maya, quizás la mutación viral que se llevaría por delante al imperio maya. ¿O han sido los 'illuminati', según asegura otra corriente de pensamiento? Pues seguramente, la explicación parece bien fundada. Al parecer, estos 'illuminati' llevan desde el siglo XVIII conspirando para hacerse con el control mundial -con escaso éxito, la verdad, lo que no extraña si siempre van tan a lo bruto- para imponer la ley marcial y después el nuevo orden. Han preparado un ataque biológico. Lo sabemos porque: a) ha desaparecido un peligroso virus de unas instalaciones militares; b) un camionero ha declarado que le contrataron para llevar cepas contaminadas de gripe a los aeródromos; c) un funcionario asegura que ya está todo preparado para desplegar el ejército.
Hasta se sabe que últimamente están desapareciendo destacados microbiólogos. Otra chiripa.
Sean los 'illuminati', las burguesías criollas o las fuerzas dominantes, el grueso de las teorías conspirativas se inclina por atribuir la epidemia a la gran burguesía con turbios intereses. Los virus los difunden desde aviones y helicópteros. Si se ve una fumigación aérea -se han avistado cantidad los días previos a la epidemia, fíjense qué coincidencia- aconsejan encerrarse en casa y no salir en tres horas. Quieren crear el pánico. Algunos sostienen que es para despoblar y tener más tierra a disposición. Es una 'pandemia sistemáticamente inducida', quizás un autoataque americano, como lo fue el 11-S - un montaje de la CIA o de Bush, según cree esta gente-. Alguno asegura -su hermano trabaja en el gobierno y se lo ha dicho- que la epidemia estalló en Estados Unidos hace meses, arrasa pueblos enteros y luego el Ejército destruye lo que queda. Lo mismo hará en México. ¿Por qué hay 500.000 ataúdes preparados?, ¿por qué hay campos de concentración vacíos en Norteamérica?, ¿se ocuparán cuando empiece a cundir la fiebre porcina y lo controlen todo?
Demasiadas casualidades como para no pensar que ha empezado 'el sucio juego por parte del poder en la sombra'.
Todo esto tendría gracia si no fuese porque de paso se asegura alguna vez que en realidad no hay epidemia y no hay que precaverse. Que la OMS es una institución del capitalismo mundial y mejor no hacerle caso. Que la gente no tiene que vacunarse 'porque las vacunas estarán contaminadas'.
No extraña el éxito de las teorías conspirativas. Tradicionalmente nuestra cultura ha supuesto que las pestes y las plagas nos venían por castigos de Dios a nuestras malas acciones. Conspiraciones divinas, pero conspiraciones al fin.

El autor reflexiona sobre las teorías conspirativas que surgen ante catástrofes y alertas sanitarias, en este caso la gripe porcina, y avisa del riesgo que representan porque pueden llevar a la negación de la evidencia y al descuido de las medidas de prevención



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